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Caso de sedición: declaró el exministro Villalva

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Se desarrolló hoy en el Centro Judicial de Santa Rosa la segunda jornada del juicio oral y público a 14 policías acusados del delito de sedición, por el acuartelamiento de 27 horas en diciembre de 2013. Entre los 15 testigos convocados estuvo el exministro de Gobierno y Justicia, Leonardo Villalva, quien dijo que ingresaron "por la fuerza" a la Jefatura de la Policía y "desprotegieron" a la ciudad. También declaró el exjefe de la fuerza, Ricardo Baudaux.

Los policías habían presentado un petitorio con 10 puntos, con reclamos laborales y salariales. Como no los recibieron, tomaron la Jefatura de la Policía y el Centro de Comunicaciones, entre otros edificios.

El ministro
El exministro de Gobierno y Justicia, Leonardo Villalva, dijo en su declaración que hubo un ingreso "por la fuerza" a la Jefatura de la Policía y sostuvo que hubo una "desprotección" del servicio de seguridad ciudadana porque algunas dependencias policiales no respondían a sus mandos jerárquicos.

Recordó que el día de la marcha de los policías se hizo conferencia de prensa en horas de la mañana donde el gobernador Oscar Jorge detalló los aumentos que se habían dado y se convocó al diálogo y a la paz social para evitar situaciones que estaban ocurriendo en provincias como Córdoba.

"Igual se hizo la marcha, fueron a Casa de Gobierno, mi secretario recibió el petitorio que contenía puntos que no estaban a nuestro alcance como lo salarial y la modificación a la ley organica de la policía", dijo.

"Cuando estaba hablando con el gobernador me comunicaron que había sido tomada la Jefatura y que existían dependencias policiales que no respondían a los mandos jerárquicos. Lo que nos informaron es que habían ingresado por la fuerza a Jefatura", dijo.

"Cuando fui a la Jefatura había un clima de mucha exaltación. Me recibió un policía de apellido Bruno. También estaban Giménez, Mendibe, Furrio y Wiggenhauser", afirmó. 

"Vi que algunos llevaban armas en la cintura. Les pedimos que depongan la situación porque corría riesgo la seguridad de la ciudad en un contexto de conflictividad social. Nos comprometimos a tratar el reclamo, pero que nos llevaba un tiempo", relató. 

"Pedimos que depongan la situación porque corría riesgo la seguridad de la ciudad. Ellos pedían que nos apuremos a resolver porque Santa Rosa ya empezaba a tener situaciones de saqueo en distintos puntos, cosa que no ocurrió", dijo.

"No depusieron la situación hasta que el día viernes el gobernador anunció un aumento de sueldo para que se depongan la actitud y se termine el conflicto", agregó.

Previo a la declaración del exministro, declaró el exsubsecretario de Gobierno y Justicia, Ricardo Torres, quien dio una versión prácticamente igual a la de Villalva. 



El jefe policial
Ricardo Baudaux, jefe de la Policía en el momento del autoacuartelamiento, coincidió con Villalva en que la toma de la Jefatura de la Policía y de otras dependencias policiales fue violenta.

Dijo que al menos tres jefes policiales fueron agredidos. "Eloy Rodríguez fue agredido física y verbalmente", dijo. "También el comisario Castro. Y cuando se traslada al edificio contiguo, donde funciona la línea 101, también se lo hace al jefe Icuza", manifestó.

"No fue una incursión pacífica, fue violenta", expresó. "La línea de ingreso de las emergencias policiales (NdeR: la 101) fue interrumpida".

-¿El servicio de seguridad se podía brindar en ese momento?-le consultó el fiscal Guillermo Sancho.

-Estaba muy disminuido, a raíz de que no funcionaba la línea 101.

Aseveró que hubo una accionar violento en Vialidad Provincial porque dos de los acusados, Silvio Rojas y Pablo Montes, rompieron los candados del predio para cargar combustible. 

"Fue violento el procedimiento en Vialidad. No es la forma en que nadie carga combustible. Además, lo hicieron con un vehiculo sustraído a una comisaría. No era para ejercer un patrullaje sobre la ciudad", sostuvo.

El "mediador"
"En la Jefatura (de la Policía) había 400 o 500 personas, muchos más de los que están acá (acusado); para un reclamo policial, fue algo inédito", dijo Héctor Lara –actual subjefe de la Policía y en 2013 ya un comisario general retirado-. Fue uno de los mediadores del conflicto. Hoy declaró como testigo. "Yo no fui parte del conflicto, yo transmití lo que decían cada una de las partes", aclaró. "(En las horas previas) No veía un clima de autoacuartelamiento; no pensé que pudiera haberlo...", dijo.

Lara explicó que, cuando horas después pasó por la toma, se encontró con dos policías suboficiales retirados que le pidieron si tenía "contactos" con algún funcionario provincial. "Me dijeron que se habían reunido con Villalva, que le había aceptado algunos puntos del petitorio y me pedían si tenía contacto con algún funcionario, porque el diálogo estaba cortado o estancado. Yo les dije que no tenía trato con ninguno. Los conocía, pero sin trato. Al único que más o menos conocía era al subsecretario (Néstor) Torres", expresó.

Así, llamó por teléfono al Ministerio de Gobierno. Luego se reunió con Torres y con Villalva. "Me dijeron que podría haber una reunión con el Ministerio de Hacienda para atender el reclamo económico", sostuvo. Así, fue hasta la Jefatura de la Policía para informarles que podrían recibirlos en Hacienda.

"Me dijeron que si los recibía Hacienda, ellos se iban de la Jefatura. Eso se lo transmití al subsecretario y al ministro", expresó.

Deslizó una crítica por las demora de los funcionarios provinciales y del gobernador Oscar Jorge en las negociaciones. "Yo creo que a las 10 de la mañana, si les decían que iban a recibir en Hacienda, se levantaba la protesta... Al mediodía, como no me respondían, los llamé. Pero no tenían respuesta. Ya a las 6 de la tarde me llamaron desde la Jefatura, no recuerdo quién, y me preguntaron si era cierto que Gendarmería iba a ir a desalojarlos", sostuvo. "Llamé al subsecretario y me dijo que no había ningún pedido del Gobierno para desalojarlos".

Posteriormente hubo una mejora laboral y económica, y los policías acuartelados dejaron la Jefatura de la Policía.

-¿El modo de la toma fue legítimo- le consultó el fiscal Sancho.

-Yo fui y había gente. Desconozco cómo fue (la toma).

-¿La toma de una Jefatura la ve como un medio legítimo para hacer valer un reclamo legítimo?

-Creo que no es legítimo.

"Apagamos todo y acá nos quedamos"
El entonces segundo jefe del Cecom (101), Francisco Icuza, dijo que los acusados del acuartelamiento hicieron "un ingreso no amable" a la Jefatura y aseguró que golpearon a otro funcionario policial, Eloy Rodríguez. También reveló que uno de los policías dijo al ingresar al 101: "Apagamos todo y acá nos quedamos".

"Se generó una discusión con el jefe Eloy Rodríguez e intervine para convencerlos que el reclamo debían hacerlo de las puertas de Jefatura hacia la calle. Les dijimos que coincidimos con los reclamos, pero que no era la forma de hacerlos. Los convencimos y los acompañamos hasta las escaleras. Dos de ellos comenzaron a hablar por teléfono. Nos dijeron que iban a ingresar como fuera", recordó.

"Escuche cómo discutían acaloradamente con Eloy Rodríguez y escuché golpes hacia él. También se escucharon voces de mujeres que decían ‘no le peguen’.

"En ese momento entraron en forma abrupta. Y comenzaron a golpear la puerta de madera donde estaba yo. Todo era un clima muy tenso, nerviosismo, gritos, insultos. Intenté llamar al subjefe, no logré comunicarme. Lo hice con el jefe de Policía (Ricardo Baudaux) y le dije que estábamos resistiendo como podíamos. Nos pidió que resistiéramos, pero le dije que ya no podíamos", aseguró.

Finalmente, Icuza dijo que los rebeldes ingresaron a la sala de monitoreo. "Eran 30 personas o más. Todos muy enojados. Uno de ellos me dijo 'apagamos todo y acá nos quedamos'. Alguien me tomó del cuello y de los brazos. Pedí volver para retirar mis cosas personales de la oficina y fui prácticamente entre lágrimas porque me habían hecho perder el mando", dijo.



"Me sacaron a empujones"
El ex jefe de Operaciones, Roberto Castro, relató que al enterarse de la toma se dirigió a la Jefatura junto a otros tres comisarios (Fontán, Mercado y Weigel)
–"fuimos con el uniforme, pero sin armas"– para verificar que su oficina estuviera cerrada. "No pude entrar, me sacaron a empujones", manifestó y señaló a Giménez como el líder de la protesta.

Habló de "una situación gravísima" porque al interrumpirse el servicio del 101 quedaron "desprotegidos todos los bancos y la sociedad" santarroseña.

Teléfonos descolgados
El operador del Cecom, Hugo Alberto Echeveste, aseguró que "no hubo desmanes" y que los manifestantes "ingresaron caminando normalmente" a la oficina, luego de que Icuza les abriera la puerta. Dijo que no vio cómo entraron porque una columna se lo impedía y tampoco vio a Rodríguez en el lugar. "Era un montón de gente. No hubo violencia. Se sentaron con nosotros y nos dijeron que no atendiéramos los teléfonos", declaró. "En algunos casos sonaban y los descolgábamos", detalló. También sostuvo que Icuza se fue sin problemas con algunos de ellos.

Como el tribunal, por mayoría, le impidió a Sancho leerle una declaración que brindara en el Juzgado Federal aduciendo que lo que vale es lo que el testigo dice en el juicio; el fiscal pidió que se extraigan copias de esa declaración para que se le abra una investigación por presunto falso testimonio.

Alberto Echeveste, primo segundo de aquél y también operador del Cecom, sostuvo que junto a Icuza le abrieron la puerta a los reclamantes, que "no recuerdo que entraran en malos términos" y que tampoco vio a Rodríguez allí. "Eran muchos. Se hicieron cargo de la oficina y nos dijeron que no atendiéramos los teléfonos", indicó.

– ¿Cómo se fue Icuza?

– Lo agarraron de un brazo y se lo llevaron. No recuerdo que lo tomaran del cuello.

– ¿Su primo, en ese momento, estaba al lado suyo?

– Sí.

"Una lucha de la que salí lastimado"
Eloy Alberto Rodríguez era jefe del Departamento Judicial y esa noche era el jefe de la guardia de la Jefatura. Contó que tuvo "una lucha", de la que salió lastimado con Rolhaiser para impedirle que ingresara al Cecom. Ahí le sangró una mano. En ese momento vio por ahí cerca a Mendibe y Bruno.

Luego protagonizó una segunda pelea en la Jefatura con "dos o tres personas", aunque no pudo identificarlas. "Me redujeron. Me aplastaron. No podía ni respirar", expresó. Dijo que no supo qué pasó después dentro del Cecom.

"Se trató de una situación gravísima. Hubo un real temor por cómo actuaron. No tuvieron miramientos... porque el 101 sirve para avisar sobre una lesión simple en la calle hasta para ayudar a una persona cuya vida corre riesgo", explicó.

García Ongaro requirió que se le dé vista al Ministerio Público Fiscal del testimonio de Rodríguez para que eventualmente sea investigado por falso testimonio por entender tuvo contradicciones con otros testigos.

En ese momento, Sancho pidió que diga si Roberto Mora Bartolomé estaba presente en la sala porque él lo había identificado, en una declaración previa, como uno de sus agresores a pesar de que el imputado dijo que aquel día estuvo en Speluzzi. Rodríguez respondió que no.

Uno se presentó
Luis Rodrigo Wiggenhauser se presentó hoy a declarar. Ayer, al iniciarse el debate, no se había presentado y por eso había sido declarado en rebeldía. Hoy se comprobó que había habido un error en la notificación. Por eso se levantó la declaración de rebeldía y fue incorporado al proceso.

"Estuve en la marcha que se hizo en la Casa de Gobierno", dijo. Allí filmó. En ese marco, los líderes de la revuelta le pidieron que hiciera un registro fílmico de la toma. "Yo filmé cuando llegó el ministro (Leonardo Villlalva) a la Jefatura (de la Policía)", sostuvo.

Las acusaciones
El debate comenzó ayer y en el banquillo de los acusados hubo 10 cabecillas del acuartelamiento policial de diciembre de 2013, en reclamo de mejores salarios y mejores condiciones laborales. Tres acusados no fueron y quedaron en calidad de prófugos: Rodrigo Wiggenhauser (quien hoy se presentó), Pablo Montes y Jeremías Salvatierra. Silvio Rojas, en tanto, dijo que declarará el viernes.

El fiscal general Guillermo Sancho los acusó de haber tomado la Jefatura, el edificio contiguo donde funcionaba el Centro de Control, Operación y Monitoreo Policial (Cecom) –allí se atendían las llamadas de emergencia a la línea 101– y la Dirección de Comunicaciones, que funcionaba en el Instituto Policial, sobre la avenida Belgrano.

Dijo que "ese accionar violento tuvo como objetivo arrancarle al Poder Ejecutivo la concesión de una serie de exigencias que habían sido planteadas en un petitorio" a las autoridades del Ministerio de Gobierno. Esos reclamos incluían el apartamiento del jefe y el subjefe de la fuerza, cuestiones vinculadas a los adicionales y a las situaciones de pasiva y una mejora salarial.

El fiscal aseguró que durante la toma "estuvo absolutamente desprotegida" la ciudad de Santa Rosa. "Una de las cosas más graves fue que se obligó a los operadores de la línea 101 a no recibir más llamadas, por lo que la sociedad no tuvo posibilidades de comunicarse por los canales oficiales y quedó echada a su suerte. Hubo violencia y hostigamiento por parte de los autoacuartelados", remarcó.

Los acusados, en tanto, negaron que hayan actuado con violencia y que hayan dejado desprotegida a la ciudad. "Fue una sentada en nuestra casa, la Jefatura", dijo uno de los que, según el fiscal, "llevaba la voz cantante", Julián Giménez.

Modificado por última vez en Jueves, 08 Febrero 2018 19:19







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